“Luv’a Luz”: cuando el clown ilumina lo íntimo y despierta la risa interior


Por: Redacción Gaceta Imperio

En tiempos de luces artificiales y pantallas que lo absorben todo, dos artistas encontraron una forma distinta de encender con sonrisa la noche escénica.



Luv’a Luz, el espectáculo de clown creado por Diana Perelli y Octavio Vega, nació de una conversación personal en la casa de Octavio. Su deseo era abordar en escena lo que les atraviesa como seres humanos, desde la vulnerabilidad, el humor y la inocencia.

Clown: vulnerabilidad que se transforma en lenguaje

Para Diana Perelli y Octavio Vega, el clown tenía algo que otros lenguajes teatrales no ofrecían: la posibilidad de mostrar el error, el tropiezo, la sombra personal.

“Tu clown son tus errores, tus equivocaciones”, dice Diana, “sacar a la luz a tu niña interior y ponerla a jugar”.

Así eligieron ese lenguaje. No como caricatura, sino como un espejo limpio que, entre risa y desnudez emocional, conecta directamente con el público.

Octavio refuerza esa perspectiva. Y es que, el clown que practica no es el arquetípico payaso de fiesta —los zapatos gigantes, el maquillaje estridente, los chistes fáciles— sino una versión más poética, más interior, más universal.

“Representar el error humano sin tapujos ayuda a que el mensaje llegue como una bala sigilosa directa al alma”, afirma.

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Un público que redescubre el clown

Aunque en México el payaso tradicional sigue siendo el referente dominante, Diana cree que el público está empezando a redescubrir nuevas vertientes más teatrales: “Bobas, pero con intención”.

En cada función, observan esa transformación en el público: rostros que se relajan, ojos que brillan, sonrisas que nacen. “Salí con una sensación hermosa”, les dicen; “reconecté con algo que estaba dormido”.

En un mundo saturado de noticias violentas e indiferencia social, este tipo de teatro actúa como una pequeña cuña de esperanza.

Diana lo resume con contundencia: “nuestro espectáculo puede que no transforme los grandes acontecimientos, pero si logra que alguien salga conmovido y sonriendo, ya habrá brindado un poco de luz en la oscuridad”.

Instantes verdaderos y envolventes

Una de las bellezas del montaje es su capacidad de reinventarse ante cada público. Diana cuenta que todas las escenas le siguen provocando risa. Pero hay un momento en que Octavio interactúa directamente con la audiencia, y ella debe contener la risa: “Ver cómo el público y Octavio se transforman en niños jugando sin pudor es mágico”.

Esos instantes sin guión estricto, con libertad espontánea, son los que más la emocionan.

Rumbo a nuevos escenarios: Roma, Condesa, Cuauhtémoc

Llevar Luv’a Luz a colonias y recintos como Roma, Condesa o Cuauhtémoc implica un reto de adaptación técnica: el equipo de luces varía, los espacios cambian.

Pero ellos ya conocen la obra de cabo a rabo, lo que les permite improvisar ante las circunstancias manteniendo los puntos cardinales de cada escena.

Gracias al programa de Residencias Recio, pudieron lograr este tour citadino que les abre puertas y visibilidad para producir futuros espectáculos.

Una dupla en escena: El orden y el caos, el blanco y el rojo

El clown de Diana Perelli se llama —como ella— Diana. No tiene una edad definida, pero su energía ronda los 35 años, una figura simbólica que oscila entre la ingenuidad y la lucidez.

En el universo clown, su personaje ocupa el rol del "blanco": estructurado, racional, casi siempre buscando que las cosas salgan “como deben ser”.

A su lado, Octavio Vega interpreta al “rojo”: espontáneo, juguetón, torpe en lo encantador, y libre de toda pretensión de lógica.

Esta polaridad clásica —el orden y el caos en escena— se transforma en una danza atemporal que mantiene al público suspendido entre la carcajada y la ternura.

Diana, el personaje "blanco". Foto: Luv’a Luz 

El vestuario de Diana, inspirado en los años 30 con toques steampunk, refuerza esa noción de estar fuera del tiempo.

Los detalles en la utilería y escenografía terminan por tejer una atmósfera que remite tanto al pasado como a un futuro imaginado, sin abandonar nunca la textura humana del presente.

Diana Perelli, actriz, cantante y clown originaria de la Ciudad de México, egresó de la Escuela Nacional de Arte Teatral en 2015.

Su trabajo ha recorrido escenarios nacionales como el Festival Chamizal, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil y el Festival Internacional de Clown.

Ha colaborado con directores como Mauricio García Lozano y Nohemí Espinosa, y participado en proyectos de Netflix como La Casa de Papel: The Experience.

Su experiencia en clown se ha centrado en el clown infantil como herramienta para el fomento cultural en nuevas generaciones.

Octavio, el personaje "rojo". Foto: Luv’a Luz

Al igual que su co-protagónica, Octavio Vega trae al escenario una trayectoria tan multifacética como expresiva.

Actor egresado de Argos Casazul, ha trabajado en montajes teatrales como Esta Puta Ópera de a Peso —finalista en el Festival Internacional de Teatro de la UNAM—, Inevitable en Teatro La Capilla, y la ópera Aída bajo la dirección de Rennier Piñero.

Su experiencia escénica incluye colaboraciones con fundaciones en zonas vulnerables del país, obras dirigidas por figuras como Angélica Liddell y José Caballero, y una sólida participación en la escena de improvisación contemporánea.

En el ámbito audiovisual, Octavio Vega ha actuado en series como Donde Hubo Fuego (Netflix), El Conde (Telemundo) y La Lotería del Crimen (TV Azteca).

Es creador del taller Actuación para no actores, enfocado en acercar las herramientas teatrales al público general como vía para fortalecer la expresión personal y la confianza.

En 2023, debutó como director con La Pesadilla, obra de Emilio Carballido, y ese mismo año estrenó junto a Diana Perelli Luv’a Luz, espectáculo que representa el corazón artístico de ambos.

Juntos, sobre el escenario, Diana Perelli y Octavio Vega no sólo encarnan a sus clowns: los habitan con una honestidad emocional que convierte cada función en un nuevo encuentro —con el público, con ellos mismos y con la luz que, a pesar de todo, aún persiste.

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Luz compartida y arte con sentido

Al terminar cada función, los actores se llevan algo más que aplausos: risas, miradas asombradas, una energía colectiva que les recuerda por qué hacen teatro.

Luv’a Luz no es sólo un espectáculo. Es una invitación a reencontrar nuestra luz interior, a reírnos de la vida y a reconectar con algo que permanece latente en todos nosotros.

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