Flavia Fayet-Moore revela en The Food Tech | Summit & Expo 2025 cómo la ciencia puede transformar el etiquetado y la educación nutricional del futuro.
Julio César, Editor-in-Chief de Gaceta Imperio | Instagram |
| Alimentarse bien va más allá de contar calorías: implica comprender la ciencia detrás de los alimentos y elegir con conciencia para cuidar la salud. Foto: Pexels |
The Food Tech | Summit & Expo 2025 reunió en el Centro Banamex, Ciudad de México, a líderes de la industria alimentaria para debatir sobre el futuro de la nutrición y los retos del etiquetado.
En la conferencia “Crear conciencia con ciencia: ¿Cómo otros países enfrentan la crisis del etiquetado de alimentos?”, Flavia Fayet-Moore, Nutrition Scientist & Space Nutritionist y CEO, ofreció una visión reveladora sobre cómo la simplificación excesiva puede distorsionar la percepción que tenemos de los alimentos.
“Hemos reducido la complejidad de los alimentos a métricas únicas. El problema es que las etiquetas no siempre se alinean con lo que dice la ciencia”, señaló la experta.
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El reduccionismo: un arma de doble filo
Durante su ponencia, Flavia Fayet-Moore explicó que el reduccionismo —esa tendencia a analizar los alimentos a partir de uno o dos componentes— ha sido esencial para entender la nutrición moderna, pero también ha limitado nuestra mirada.
“El reduccionismo ha salvado vidas; todo el campo de la nutrición nació de él. Pero cuando hablamos de alimentos, estamos hablando de sistemas complejos”, apuntó.
El resultado es una paradoja: productos con múltiples etiquetas por “bajas calorías” o “reducido en grasa”, pero con una lectura confusa para el consumidor.
Micronutrientes y bioactivos: los héroes invisibles del bienestar
Los micronutrientes —vitaminas y minerales— y los bioactivos —compuestos naturales presentes en frutas, granos o nueces que influyen positivamente en la salud— no siempre se valoran en el etiquetado convencional.
De hecho, se estima que existen más de 26 mil bioactivos identificados, muchos con efectos positivos sobre el metabolismo, la inflamación y la salud cardiovascular. Sin embargo, la mayoría no se reflejan en las tablas nutricionales.
“El etiquetado sólo muestra una parte del panorama. Los alimentos no son dos o tres componentes: son redes complejas de interacciones que determinan cómo actúan en nuestro cuerpo”, explicó la científica.
Nueces, grasas y mitos nutricionales
Uno de los ejemplos más claros de esta desconexión es el de las nueces. “Se dice que las nueces engordan, pero los estudios científicos no muestran una relación directa entre su consumo y el aumento de peso”, afirmó.
En investigaciones de hasta 18 meses, se ha observado incluso una relación inversa: quienes consumen más nueces tienden a tener menor peso corporal y mejor salud cardiovascular.
“El etiquetado sólo destaca su alto contenido en grasa, pero ignora la estructura del alimento y la calidad de esas grasas”, puntualizó, recordando los hallazgos del investigador Joan Sabaté, pionero en el estudio de los beneficios de las grasas vegetales.
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Del reduccionismo a la nutrición de precisión
Para Flavia Fayet-Moore, el siguiente paso en la evolución de la industria es elevar la ciencia y apostar por la nutrición de precisión, un enfoque que analiza las necesidades específicas de cada persona y cómo los alimentos interactúan con su biología.
“Si queremos innovar, debemos salir del reduccionismo. Comer para un mejor futuro significa entender toda la complejidad de los alimentos, actuar con transparencia y liderar el cambio”.
El reto, sin embargo, no es sólo científico, sino también educativo.
“En Australia, la educación nutricional se resume en un sistema de estrellas: más estrellas, más saludable. Es una simplificación útil, pero insuficiente. Debemos enseñar desde la infancia a leer y entender los alimentos más allá de las etiquetas”, enfatizó.
Ciencia, educación y liderazgo: los ingredientes del cambio
El mensaje final fue claro: la transformación del sistema alimentario no vendrá únicamente de nuevas políticas o regulaciones, sino del liderazgo de las empresas y de la educación del consumidor.
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