Por: Julio César
Las empresas ya entendieron algo: perder dinero duele, pero perder la confianza de sus clientes puede acabar con todo.
Durante años, las empresas aprendieron a vivir con la incertidumbre como si fuera parte natural del negocio. Crisis económicas, cambios políticos, inflación, inseguridad, pandemias, disrupciones digitales. Parecía que siempre había una nueva amenaza esperando a golpear, pero algo cambió en los últimos años.
Hoy, el problema ya no es solamente enfrentar riesgos, el verdadero reto es qué tan preparadas están las empresas para sobrevivir cuando esos riesgos sí ocurren. Y la respuesta, honestamente, sigue siendo preocupante.
De acuerdo con el estudio Riesgos en México y Centroamérica 2026 de KPMG México, más de la mitad de las empresas mexicanas considera que, si un riesgo importante se materializa, el principal impacto sería perder clientes. No perder dinero. No perder oficinas. No perder operaciones.
- Perder confianza.
Hoy las empresas viven en modo “alerta permanente”
Antes, los riesgos empresariales parecían eventos extraordinarios, hoy son parte de la rutina. Federico García, Socio de Asesoría de Soluciones de Riesgos de KPMG Costa Rica, destaca que “Los riesgos que antes considerábamos emergentes ya no son un escenario hipotético para las empresas en Centroamérica, sino una realidad que puede afectar directamente su competitividad y la relación con sus clientes".
En este contexto, además de preocuparse por vender más o crecer más rápido, ahora las compañías tienen que pensar en:
- ciberataques,
- crisis reputacionales,
- cambios geopolíticos,
- inteligencia artificial (IA),
- cadenas de suministro,
- sostenibilidad,
- regulación, y
- volatilidad económica…
todo al mismo tiempo. Más que reaccionar, “se trata de anticipar los riesgos, medirlos e integrarlos en la toma de decisiones estratégicas”, señala Juan Carlos Reséndiz, Socio Líder de Asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Sostenibilidad de KPMG México. El problema es que muchas compañías siguen reaccionando cuando el daño ya ocurrió.
Según el estudio, 34% de las empresas en México todavía no cuenta con un programa formal de gestión de riesgos o apenas planea implementarlo en el futuro cercano. Es decir, una parte importante del sector empresarial sigue enfrentando amenazas complejas sin una estrategia realmente estructurada.
El nuevo riesgo no siempre se ve venir
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es cómo cambiaron las prioridades de preocupación empresarial. En México, el principal riesgo para 2026 ya no es solamente económico:
- son los cambios geopolíticos globales.
Sí, decisiones que ocurren en otras partes del mundo pueden alterar directamente la operación de empresas mexicanas. Eso refleja que ninguna compañía opera aislada. Las tensiones internacionales, conflictos comerciales, cambios regulatorios o crisis globales impactan:
- cadenas de suministro,
- costos operativos,
- inversión, y
- confianza del consumidor casi de manera inmediata.
Después aparecen los ciberataques y la inseguridad, porque mientras las empresas se vuelven más digitales, también se vuelven más vulnerables. Y el dato importante aquí es que:
- muchas organizaciones están invirtiendo en transformación digital sin fortalecer al mismo tiempo su protección tecnológica.
O sea, avanzan, pero expuestas.
La inteligencia artificial también está generando ansiedad empresarial
La IA dejó de ser únicamente una conversación futurista. Hoy ya es una preocupación estratégica dentro de los consejos de administración. Cada vez más empresas entienden que la inteligencia artificial puede transformar productividad, operaciones y experiencia del cliente, pero también saben que implica riesgos nuevos:
- filtraciones de información,
- sesgos,
- errores automatizados,
- ciberseguridad, y
- pérdida de control sobre datos sensibles.
Aun así, muchas organizaciones siguen avanzando sin planes sólidos.
Aunque una parte importante de las empresas asegura monitorear tendencias de IA, pocas han desarrollado esquemas formales de gestión para enfrentar sus riesgos reales. A saber, numerosas compañías están entrando a la revolución tecnológica, improvisando.
La resiliencia empresarial ya no es opcional
Durante mucho tiempo, la palabra “resiliencia” sonó como un concepto motivacional corporativo. Actualmente es supervivencia. De hecho, las empresas que logran mantenerse estables frente a crisis no necesariamente son las más grandes, sino las que:
- reaccionan más rápido,
- toman mejores decisiones, y
- anticipan escenarios antes de que exploten.
Eso requiere invertir en prevención, algo que históricamente muchas organizaciones evitaban. Y es que:
- Planes de continuidad,
- monitoreo de riesgos,
- protección digital,
- análisis predictivo,
- protocolos internos, y
- toma de decisiones basada en datos,
dejaron de ser “lujos corporativos”, y ahora son infraestructura básica como tener electricidad. Así de simple.
De acuerdo con Alberto Dosal, Socio de Asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Cumplimiento de KPMG México, “Avanzar hacia una gestión de riesgos madura implica combinar experiencia especializada con herramientas tecnológicas que transformen la información en decisiones oportunas".
El cliente se convirtió en el centro del riesgo
El dato más revelador del estudio no tiene que ver con tecnología ni con geopolítica, tiene que ver con las personas, porque el mayor temor de las empresas es perder clientes y eso demuestra que el consumidor actual es muchísimo más sensible a la confianza, la transparencia y la experiencia.
- Un ciberataque,
- una mala gestión de crisis,
- una filtración de datos, o
- una interrupción operativa,
ya no afectan solamente a la empresa internamente, también impactan directamente la percepción pública. Ojo con esto, porque los consumidores castigan en segundos, y reconstruir la reputación puede tomar años.
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Las empresas del futuro no serán las que crezcan más rápido
Serán las que mejor sepan adaptarse, porque el entorno empresarial dejó de ser estable, y probablemente no volverá a serlo. Las organizaciones que sobrevivan en los próximos años serán aquellas capaces de:
- anticipar riesgos antes de que se conviertan en crisis,
- integrar tecnología sin perder control operativo, y
- entender que la confianza del cliente es tan valiosa como cualquier activo financiero.
El problema es que muchas empresas todavía siguen preparándose para el mundo de ayer. Mientras los riesgos del futuro ya llegaron.
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar
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