Continuidad del negocio en un entorno de riesgos convergentes, un análisis desde las normas ISO 22301 e ISO/IEC 27001

Continuidad del negocio un análisis desde las normas ISO 22301 e ISO/IEC 27001

Por: Julio César

Resumen

La continuidad del negocio ya no es una disciplina enfocada exclusivamente en responder a incidentes aislados; hoy en día, funciona como un modelo completo de resistencia empresarial que soporta amenazas múltiples al mismo tiempo. Desde la aceleración del cambio climático y la creciente sofisticación de las amenazas cibernéticas, hasta la fragilidad de las cadenas globales de suministro y la incertidumbre geopolítica; la suma de estos factores está modificando la manera en que las organizaciones gestionan sus riesgos. 

En entrevista con Gaceta Imperio, Jesús Leonardo García Rojas, Instructor de BSI México, aborda la necesidad de abandonar los enfoques tradicionales de continuidad basados en escenarios predeterminados y adoptar estrategias orientadas a fortalecer la respuesta empresarial ante eventos disruptivos. Esta perspectiva evidencia cómo la resiliencia se convirtió en un factor de competitividad empresarial para fortalecer la continuidad de las organizaciones.

Palabras clave

normas; continuidad del negocio; resiliencia organizacional; ISO 22301; ISO/IEC 27001; riesgos convergentes; cambio climático; gestión del riesgo

Parte 1. Resiliencia empresarial frente a riesgos convergentes: de la continuidad del negocio a la adaptación dinámica

Introducción

Durante décadas, la gestión empresarial del riesgo se desarrolló bajo una óptica centrada en amenazas específicas. Las organizaciones identificaban posibles incidentes y diseñaban procedimientos particulares para responder ante cada uno de ellos. Así surgieron planes independientes para enfrentar incendios, terremotos, fallas eléctricas, pandemias o interrupciones tecnológicas, bajo la premisa de que cada evento tenía un origen y una consecuencia delimitada.

Este modelo funcionó mientras los sistemas productivos mantenían estructuras relativamente independientes. No obstante, la transformación de los mercados, la digitalización y la integración global de las cadenas de suministro modificaron la naturaleza de las interrupciones. Actualmente, una falla localizada puede extenderse hacia diferentes áreas de la empresa y vulnerar procesos operativos, financieros, logísticos o reputacionales.

Ante esta nueva realidad, disciplinas como la continuidad del negocio, la gestión de crisis y la resiliencia organizacional evolucionaron hacia modelos más integrales, respaldados por estándares internacionales como ISO 22301, enfocado en los Sistemas de Gestión de Continuidad del Negocio, e ISO/IEC 27001, referente para la gestión de la seguridad de la información.

Para Jesús Leonardo García Rojas, Instructor de BSI México, comprender esta transformación resulta necesario para que las organizaciones pasen de una lógica reactiva a una capacidad permanente de adaptación frente a interrupciones que forman parte del entorno empresarial actual.

Del riesgo aislado al riesgo convergente

Uno de los cambios más relevantes en la continuidad del negocio es la manera en que las organizaciones interpretan los riesgos. Las amenazas dejaron de analizarse exclusivamente por su origen para comprenderse desde los efectos que producen sobre la operación.

“Hoy los riesgos ya no pueden analizarse de manera independiente, porque las crisis tienden a conectarse entre sí. Un evento ambiental puede afectar la cadena de suministro y desencadenar impactos financieros, reputacionales u operativos que comprometen la continuidad de la organización”, explica Jesús García.

Esta relación entre fuerzas modifica la forma de evaluar una interrupción. Un fenómeno climático extremo, por ejemplo, no sólo implica daños físicos en una instalación; puede impactar la disponibilidad de materias primas, retrasar entregas, incrementar costos logísticos y alterar compromisos comerciales con clientes.

La misma situación ocurre con los incidentes cibernéticos. Un ataque informático daña sistemas de producción, plataformas financieras o información estratégica, convirtiéndose en un problema que trasciende al área tecnológica. Bajo este escenario, la capacidad de respuesta depende de qué tan preparada esté la organización para mantener sus funciones prioritarias y recuperar la operación.

El error más común en la continuidad del negocio

A pesar de los cambios en el ámbito empresarial, algunas organizaciones persisten en diseñar sus planes de continuidad a partir de amenazas específicas. Para Jesús García, esta práctica limita la capacidad de respuesta porque no considera la relación entre distintos aspectos de riesgo.

“Muchas empresas todavía organizan sus manuales en función de amenazas particulares, con planes separados para incendios, ciberataques o terremotos. Ante la interconexión actual de los riesgos, este modelo deja de ser suficiente para responder eficazmente”.

El especialista afirma que la continuidad del negocio debe enfocarse en analizar los procesos esenciales de la organización y prever qué ocurriría si alguno de ellos dejara de funcionar durante un periodo determinado.

Este cambio de planteamiento desplaza la atención desde el evento que origina la interrupción hacia las consecuencias que puede generar. La prioridad consiste en identificar las capacidades que sostienen la operación y establecer mecanismos para conservarlas incluso bajo condiciones adversas.

Sectores bajo mayor presión

Aunque todos los sectores productivos están expuestos a interrupciones, algunas actividades presentan una sensibilidad marcada debido a su dependencia de infraestructura crítica, recursos naturales y redes altamente conectadas.

Entre ellas destacan: 

  • Agricultura.
  • Energía y servicios públicos.
  • Logística y transporte.    

En estos terrenos, una alteración en el suministro energético, una falla tecnológica o una interrupción en la cadena logística extiende sus efectos hacia múltiples participantes. Por esta razón, la gestión de continuidad adquiere un papel protagónico para reducir vulnerabilidades y fortalecer la capacidad de recuperación.

Cambio climático: un problema operativo

Durante años, el cambio climático fue analizado principalmente desde la óptica ambiental y de sostenibilidad. En la actualidad, sus efectos comienzan a evaluarse también como variables capaces de modificar la continuidad operativa de las empresas.

“Sus efectos dejaron de percibirse como amenazas futuras o abstractas para manifestarse en daños físicos a la infraestructura, interrupciones en las cadenas de suministro y pérdidas financieras inmediatas”, señala Jesús García.

El impacto climático puede presentarse mediante diferentes vías: temperaturas extremas que modifican las condiciones laborales, escasez de agua que limita procesos industriales, inundaciones que dañan instalaciones o fenómenos meteorológicos que interrumpen rutas logísticas.

Desde este punto de vista, el clima deja de ser un asunto ambiental y se convierte en una variable que debe integrarse dentro de la planeación operativa y estratégica.

Incorporar el clima dentro de ISO 22301

Uno de los retos actuales consiste en modificar la percepción de los eventos climáticos como situaciones imprevisibles o excepcionales. Su comportamiento imperante demanda evaluaciones periódicas sobre cómo pueden repercutir la capacidad de una organización para garantizar sus actividades.

De acuerdo con Jesús García, los Sistemas de Gestión de Continuidad del Negocio deben incorporar criterios climáticos mediante análisis sobre cinco dimensiones: 

  • Infraestructura.
  • Proveedores.
  • Recursos humanos.
  • Disponibilidad energética.
  • Abastecimiento de agua. 

Esta visión favorece una identificación temprana de vulnerabilidades y ayuda a implantar medidas preventivas antes de que una interrupción comprometa los procesos críticos.

¿Qué tan preparadas están las empresas mexicanas?

El nivel de preparación de las empresas mexicanas revela diferencias importantes. Las grandes organizaciones han avanzado en esquemas de continuidad impulsadas por requerimientos internacionales, cadenas globales de suministro y expectativas de inversionistas.

No obstante, una parte significativa del sector empresarial todavía opera bajo esquemas reactivos, donde la respuesta comienza después de que la interrupción ya ocurrió. Esta condición dificulta anticipar repercusiones, reducir pérdidas y recuperar actividades vitales en menor tiempo.

El reto consiste en que la resiliencia forme parte de la política empresarial desde la planificación cotidiana, en lugar de activarse únicamente cuando ocurre una interrupción.

ISO 22301: mucho más que un manual de emergencia

ISO 22301 brinda un marco de gestión orientado a fortalecer la capacidad de una organización para proteger sus operaciones ante eventos disruptivos.

A diferencia de un plan de emergencia, cuyo objetivo central es proteger a las personas y los activos durante un incidente, un Sistema de Gestión de Continuidad del Negocio contempla procesos, prácticas y recursos alternativos para sostener las funciones críticas mientras se recupera la operación habitual.

La norma no plantea eliminar completamente los riesgos, ya que ninguna organización puede garantizar la ausencia total de interrupciones. Su propósito es desarrollar capacidades que ayuden a responder, adaptarse y reducir las secuelas derivadas de una crisis.

A juicio de Jesús García, esta concepción configura la continuidad del negocio en un componente clave para las empresas: “No se trata únicamente de evitar el desastre; se trata de ser resilientes cuando el evento disruptivo finalmente se materializa”, apunta el directivo.

Parte 2. Resiliencia empresarial frente a riesgos convergentes: de la continuidad del negocio a la adaptación dinámica

ISO/IEC 27001: cuando la ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivo de TI

La transformación digital modificó la forma en que operan las empresas. Hoy por hoy, procesos financieros, líneas de producción, cadenas logísticas, atención al cliente y gestión interna dependen de plataformas tecnológicas interconectadas. Esta dependencia incrementó la eficiencia operacional, pero de la misma manera amplió la superficie de exposición ante fallas tecnológicas y amenazas digitales.

En este contexto, una interrupción informática trasciende los límites del área tecnológica y perjudica directamente la continuidad del negocio. Como refiere Jesús García, “"las amenazas cibernéticas dejaron de ser incidentes tecnológicos aislados para convertirse en crisis sistémicas que ponen en riesgo la continuidad operativa”.

Los ataques de ransomware, las fallas en servicios digitales, las vulnerabilidades de proveedores tecnológicos y la pérdida de integridad de los datos han demostrado que la seguridad de la información forma parte del funcionamiento integral de cualquier organización. La protección digital ya no depende tan solo de preservar sistemas disponibles, más bien de garantizar que la empresa pueda continuar operando cuando enfrenta una interrupción.

La integración entre ISO 22301 e ISO/IEC 27001

A lo largo de los años, la continuidad del negocio y la seguridad de la información se gestionaron como disciplinas separadas. Mientras una se enfocaba en continuar la operación ante interrupciones, la otra concentraba sus esfuerzos en proteger los activos digitales.

En el presente, esta separación es limitada. La dependencia tecnológica ha generado una relación directa entre disponibilidad de la información y capacidad operativa, por lo que ambos ángulos deben trabajar bajo una misma estrategia.

A decir de Jesús García, ISO 22301 e ISO/IEC 27001 tienen objetivos complementarios: mientras ISO/IEC 27001 establece controles para proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información, ISO 22301 proporciona el marco para asegurar el funcionamiento de los procesos críticos cuando ocurre una disrupción.

Esta integración fortalece la respuesta empresarial frente a incidentes donde una falla tecnológica puede convertirse rápidamente en una afectación operativa, financiera o reputacional.

A este respecto, la ciberseguridad amplía su alcance hacia cuatro objetivos: 

  • mantener la capacidad de entregar productos y servicios;
  • conservar la atención a clientes;
  • sostener procesos financieros;
  • cumplir obligaciones regulatorias. 

La coordinación fija la supervivencia

Durante una crisis tecnológica, la velocidad y calidad de las decisiones definen el resultado para una organización. Un incidente cibernético exige coordinación entre departamentos que tradicionalmente actuaban con responsabilidades separadas: tecnología, operaciones, comunicación y dirección estratégica.

Como menciona Jesús García: “La coordinación en tiempo real entre operaciones, tecnología y dirección determina si la empresa sobrevive financieramente o quiebra”.

Las organizaciones que carecen de mecanismos de coordinación suelen enfrentar retrasos, duplicidad de esfuerzos y decisiones contradictorias durante los primeros momentos de una crisis. Por el contrario, aquellas que cuentan con estructuras previamente definidas responden con mayor orden, asignar responsabilidades y reducir los tiempos de recuperación.

La continuidad del negocio gana valor precisamente en esos momentos, cuando la organización necesita actuar bajo presión y con información incompleta.

Cuando no existe un plan de continuidad

Las implicaciones de un incidente de seguridad de la información no se limitan a la pérdida o exposición de datos. Una interrupción prolongada detiene procesos productivos, incide relaciones comerciales, genera sanciones regulatorias y deteriora la confianza del mercado.

Desde la perspectiva de Jesús García, la ausencia de preparación convierte un incidente controlable en una amenaza para la permanencia del negocio. Esta realidad demuestra por qué los modelos actuales de gestión integran seguridad de la información, continuidad operativa y análisis de riesgos dentro de una misma iniciativa.

La cadena de suministro como extensión del negocio

Las crisis recientes demostraron que ninguna empresa funciona de manera completamente independiente. La operación actual depende de proveedores de materias primas, servicios tecnológicos, operadores logísticos, infraestructura energética y múltiples aliados externos.

Bajo la dinámica actual de los mercados, la resiliencia empresarial debe extenderse más allá de los límites físicos de la organización. Según Jesús García, evaluar proveedores únicamente por costo, calidad o capacidad de entrega se torna insuficiente.

Un proveedor con baja capacidad de recuperación deviene en un punto vulnerable para toda la cadena de suministro. Derivado de esta necesidad, las empresas comienzan a incorporar criterios de resiliencia dentro de sus procesos de selección y evaluación de socios estratégicos.

El papel del Business Impact Analysis

Para evaluar qué elementos externos representan una amenaza considerable, Jesús García aconseja utilizar el Business Impact Analysis (BIA) o Análisis de Impacto al Negocio.

Esta metodología ayuda a localizar cuáles procesos generan consecuencias críticas cuando permanecen detenidos durante un periodo definido. A partir de esta evaluación, las organizaciones establecen prioridades, definen tiempos máximos aceptables de interrupción y desarrollan alternativas operativas.

Dentro de ISO 22301, el BIA constituye una herramienta imprescindible porque transforma la percepción del riesgo en información útil para la toma de decisiones empresariales.

Probar antes de que ocurra la crisis

Un plan documentado no garantiza por sí mismo la continuidad operativa. Su efectividad depende de que haya sido probado, actualizado y validado bajo condiciones similares a las que podría enfrentar la organización.

A partir de estos hallazgos, Jesús García recomienda realizar ejercicios periódicos que permitan reconocer fallas, ajustar procedimientos y verificar la coordinación entre responsables internos.

En empresas con alta dependencia tecnológica o con operaciones reguladas, estas pruebas deben involucrar igualmente a socios comerciales. La continuidad del negocio trasciende los límites internos de la empresa, ya que su efectividad depende de la preparación coordinada de todos los actores relacionados con la operación.

La resiliencia como cultura organizacional

Uno de los principales cambios en la gestión moderna de continuidad es comprender que la resiliencia no pertenece exclusivamente a un departamento específico. No es una responsabilidad limitada a tecnología, auditoría o gestión de riesgos.

Cada área participa en la capacidad de respuesta de la organización. Las decisiones de la alta dirección, los procedimientos operativos y la preparación del personal influyen directamente en la forma en que una empresa enfrenta una interrupción.

Desde este enfoque, Jesús García propone cambiar la percepción de la continuidad del negocio como un requisito documental: “La continuidad del negocio debe dejar de verse como un manual de cumplimiento y transformarse en un hábito diario”.

Esta postura conlleva incorporar capacitación, prevención, aprendizaje y mejora continua como parte de la operación cotidiana.

El liderazgo frente a la incertidumbre

La preparación empresarial no depende únicamente de contar con herramientas o procedimientos; además, requiere líderes capaces de tomar decisiones bajo condiciones complejas.

En palabras de Jesús García, las organizaciones resilientes necesitan fortalecer capacidades como: 

  • pensamiento sistémico;
  • toma de decisiones bajo incertidumbre;
  • liderazgo empático;
  • adaptación estratégica;
  • visión integral del riesgo. 

Estas competencias cobran relevancia en entornos donde diferentes circunstancias evolucionan simultáneamente y donde las respuestas tradicionales son insuficientes.

Inteligencia artificial y continuidad del negocio

Durante los próximos años, la inteligencia artificial tendrá un papel creciente en la gestión de riesgos. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de información modifica la manera en que las empresas identifican señales tempranas de interrupción.

La IA integra datos provenientes de infraestructura tecnológica, cadenas de suministro, sensores industriales, variables climáticas y mercados financieros para detectar patrones que anticipen posibles afectaciones.

No obstante, esta evolución suscita nuevos desafíos relacionados con gobernanza tecnológica, calidad de datos y seguridad de los sistemas utilizados para tomar decisiones.

Aprendizajes desde la experiencia

A partir de su experiencia como instructor y auditor en BSI, Jesús García ha presenciado casos donde una adecuada gestión de continuidad evitó consecuencias de gran escala.

En organizaciones dedicadas al desarrollo de plataformas digitales, por ejemplo, los controles de calidad y continuidad aplicados durante actualizaciones de software ayudaron a prevenir interrupciones que habrían afectado servicios utilizados por sectores prioritarios como hospitales, aeropuertos y bancos.

En contraste, también ha observado casos donde empresas con sistemas robustos de respaldo tecnológico descubrieron limitaciones durante una contingencia real. Estas experiencias muestran que disponer de infraestructura redundante no garantiza por sí mismo la resiliencia; es imperativo comprender cómo interactúan todos los recursos críticos del negocio.

Tres recomendaciones para la alta dirección

Al finalizar la entrevista, Jesús García resume tres líneas de acción para los directivos empresariales:

1. Cambiar el enfoque de planeación.

Abandonar modelos construidos únicamente alrededor de amenazas específicas y avanzar hacia análisis basados en la repercusión que una interrupción genera sobre procesos críticos.

2. Fortalecer mecanismos alternativos.

Implementar respaldos independientes y rutas operativas que reduzcan la dependencia de una sola infraestructura.

3. Integrar la continuidad en la estrategia empresarial.

Convertir la resiliencia en un indicador relacionado con objetivos financieros y corporativos, no sólo en un requisito operativo.

La pregunta que toda empresa debería responder

Jesús García formula una pregunta que resume el propósito de la continuidad del negocio: “Si el sistema o recurso operativo más crítico de la empresa se ve interrumpido, ¿cuánto tiempo exacto tardará la organización en seguir facturando y atendiendo clientes sin utilizar ese recurso?”

La respuesta permite precisar el nivel real de preparación de una organización. Más allá de los documentos existentes, la verdadera resiliencia se refleja en la capacidad de mantener funciones indispensables, tomar decisiones oportunas y recuperar la operación cuando los recursos principales dejan de estar disponibles.

Conclusión general

La continuidad del negocio atraviesa una transformación impulsada por un panorama donde las interrupciones son cada vez más complejas y difíciles de separar por categorías. Los cambios tecnológicos, climáticos, económicos y geopolíticos modificaron la forma en que las empresas deben analizar sus vulnerabilidades y construir capacidades de respuesta.

El nuevo modelo abandona la preparación basada exclusivamente en eventos específicos y dirige la atención hacia la consecuencia que una interrupción puede generar sobre los procesos críticos. Esta mirada facilita priorizar recursos, mejorar la toma de decisiones y fortalecer la capacidad organizacional frente a situaciones inciertas.

En respuesta a esta dinámica, ISO 22301 e ISO/IEC 27001 funcionan como herramientas complementarias para integrar continuidad operativa y seguridad de la información. No obstante, su efectividad depende de que la resiliencia forme parte de la cultura empresarial y cuente con el respaldo activo de la dirección.

La inteligencia artificial, la evaluación de cadenas de suministro y el desarrollo de nuevas capacidades de liderazgo serán motores trascendentales en los próximos años. Aun así, la tecnología por sí sola no sustituirá la necesidad de construir organizaciones capaces de aprender, adaptarse y evolucionar.

La resiliencia empresarial debe entenderse como la capacidad de una organización para absorber impactos, ajustar su operación y conservar sus capacidades esenciales frente a situaciones disruptivas. Aquellas organizaciones que incorporen esta mentalidad enfrentarán la incertidumbre con mayor preparación y convertirán la continuidad del negocio en un elemento diferenciador de competitividad y confianza.

Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica. 

IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar

Referencias (4)

International Organization for Standardization (ISO). (2019). ISO 22301:2019. Security and resilience — Business continuity management systems — Requirements. Geneva, Switzerland: ISO.

International Organization for Standardization (ISO) & International Electrotechnical Commission (IEC). (2022). ISO/IEC 27001:2022. Information security, cybersecurity and privacy protection — Information security management systems — Requirements. Geneva, Switzerland: ISO.

García Rojas, J. L. (2026). Entrevista personal sobre continuidad del negocio, resiliencia empresarial y las normas ISO 22301 e ISO/IEC 27001. Instructor-Auditor de BSI México. Entrevista realizada por Julio César para Gaceta Imperio, julio de 2026.

BSI. (s. f.). BSI Group. LinkedIn. Recuperado el 27 de julio de 2026, de https://www.linkedin.com/company/bsi/

También lee: 


¿Te pareció interesante?

Hazlo llegar a alguien más


¿Tienes una marca, proyecto o servicio que merece estar en esta conversación?

En Gaceta Imperio trabajamos con marcas, instituciones, organismos, colectivos y personas que quieren algo más que publicidad: historias con contexto, mensajes claros y contenidos relevantes.

📩 Escríbenos a ventas.gacetaimperio@gmail.com y te contamos cómo aparecer aquí.


Síguenos
Facebook | YouTube | X | Instagram

Comentarios