El reto para México después del gran torneo: convertir la llegada de viajeros en recorridos por todo el país

Fotografía familiar durante vacaciones en México

Por: Redacción Gaceta Imperio

El torneo global de fútbol generó una derrama de 42 mil 276 millones de pesos en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Para la industria turística, el desafío ahora es extender ese movimiento hacia otros destinos.


La celebración del torneo global de fútbol dejó en México un movimiento turístico que rebasó los estadios. Entre el 8 de junio y el 19 de julio, 7.8 millones de viajeros nacionales e internacionales visitaron Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, las tres ciudades sede, generando una derrama turística de 42 mil 276 millones de pesos, de acuerdo con la Secretaría de Turismo (Sectur).

La magnitud de estas cifras muestra la capacidad de un acontecimiento internacional para movilizar personas y recursos en un periodo relativamente corto. También deja sobre la mesa un reto para el sector: conseguir que quienes llegan por un evento de estas características amplíen su estancia, incorporen otros lugares a su itinerario y distribuyan su gasto entre más actividades y regiones.

Para PASE, los patrones de movilidad observados durante esta temporada permiten identificar una posibilidad que va más allá de las ciudades donde se concentra la actividad principal. Un viajero que llega para asistir a un partido puede desplazarse antes o después hacia otros puntos del país si encuentra alternativas que hagan atractivo y sencillo prolongar su recorrido.

“El valor de estas temporadas no está únicamente en que las personas llegan a una ciudad para asistir a una actividad específica, también está en todo lo que sucede alrededor: los viajes que realizan antes y después, los destinos que deciden conocer y las experiencias que buscan. Ahí existe una oportunidad importante para que México convierta un flujo temporal de visitantes en una experiencia turística mucho más amplia”, comentaron los expertos en movilidad.

Una derrama concentrada en tres ciudades

El dato de 42 mil 276 millones de pesos refleja el impacto económico que puede generar una temporada de alta afluencia. Una parte importante de ese gasto se concentra, naturalmente, en los lugares donde se desarrollan las actividades que atraen al público.

El desafío consiste en ampliar ese radio de movimiento. México cuenta con destinos distribuidos en distintas regiones, por lo que una estancia vinculada a un acontecimiento internacional puede convertirse también en una puerta de entrada para otros recorridos.

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La lógica es que si una persona viaja miles de kilómetros para asistir a un evento, existe la posibilidad de que aproveche su estancia para conocer otros lugares. Esa decisión, no obstante, depende de factores como la oferta disponible, el tiempo del que dispone y la facilidad para trasladarse entre un punto y otro.

Por esa razón, para la industria turística el comportamiento de los viajeros durante las grandes celebraciones puede resultar tan relevante como el número de personas que llegan. Conocer hacia dónde se desplazan, cuánto tiempo permanecen y qué actividades incorporan permite identificar posibilidades para distribuir mejor los beneficios económicos.

La movilidad puede facilitar recorridos más amplios

El transporte forma parte de esa ecuación. Para quienes deciden recorrer distintas regiones por carretera, la facilidad del trayecto puede influir en el número de lugares que incorporan a su viaje.

PASE plantea esta perspectiva desde la movilidad y destaca la interoperabilidad de su sistema de telepeaje. De acuerdo con la empresa, el uso de un Tag PASE en las carreteras operadas por CAPUFE permite realizar los pagos correspondientes sin detenerse en cada punto de cobro.

“La movilidad es una pieza de esa ecuación, sobre todo en la transición hacia el modelo cero efectivo. Por ejemplo, que un Tag PASE pueda utilizarse en las carreteras operadas por CAPUFE, gracias a la interoperabilidad, permite que los viajeros recorran distintas regiones del país sin detenerse, promoviendo trayectos más ágiles y eficientes”, precisaron.

La referencia a la movilidad adquiere importancia porque extender un viaje implica algo más que generar una oferta turística adicional. También requiere que los desplazamientos entre destinos sean viables en términos de tiempo, infraestructura y servicios.

Del destino principal al viaje completo

El comportamiento observado durante el torneo también plantea un cambio en la forma de entender al viajero. Su relación con el destino comienza antes de llegar y continúa después de la actividad que motivó el desplazamiento.

Desde esta perspectiva, hoteles, restaurantes, operadores de tours y otros negocios pueden encontrar oportunidades en los momentos que rodean a un gran evento. El objetivo sería lograr que una visita inicialmente vinculada con una actividad concreta se convierta en un recorrido más amplio.

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En esa línea se encuentra PASE por México, iniciativa que reúne beneficios en hoteles, restaurantes, tours y otras experiencias. Su propuesta busca vincular distintos servicios alrededor del viaje y ampliar las alternativas disponibles para quienes recorren el país.

La relevancia de este tipo de iniciativas dependerá de su capacidad para generar desplazamientos reales hacia otros destinos y no únicamente de ofrecer promociones o servicios adicionales. El punto central es si consiguen influir en las decisiones que toma una persona durante su estancia.

El siguiente reto no depende de otro torneo mundial

El impacto registrado entre junio y julio demuestra el potencial que tienen los grandes acontecimientos para atraer viajeros a México. Pero el beneficio para el sector turístico no tiene por qué terminar cuando concluye el evento.

La siguiente oportunidad consiste en aprovechar los patrones de movilidad que dejan estas temporadas para diseñar estrategias capaces de prolongar las estancias y distribuir los flujos hacia otras regiones. Eso implica articular oferta turística, transporte, infraestructura y servicios alrededor de un mismo recorrido.

México no necesita esperar a ser nuevamente sede de partidos mundiales para poner a prueba este modelo. Festivales, competencias deportivas, congresos, conciertos y otras celebraciones de gran escala también pueden generar desplazamientos susceptibles de extenderse hacia otros destinos.

La pregunta, entonces, deja de ser únicamente cuántas personas puede atraer un evento. También importa qué hacen después de llegar, cuánto tiempo permanecen y hasta dónde pueden llevar su recorrido. Ahí se encuentra una de las posibilidades para que el turismo mexicano transforme los picos de afluencia en beneficios que alcancen a más regiones del país.

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