México prepara discusión sobre regulación de plataformas digitales y uso de celulares en las escuelas

Salón de clases con alumno usando el celular

Por: Julio César

México prepara una propuesta para regular plataformas digitales y celulares en escuelas, con énfasis en aprendizaje, atención y bienestar de estudiantes.


La regulación de las plataformas digitales y el uso de dispositivos electrónicos por niñas, niños y adolescentes entrará en una nueva etapa de discusión en México. La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señaló que la propuesta será presentada durante el siguiente ciclo escolar y planteó que el debate debe involucrar a docentes, familias y estudiantes, con énfasis en comprender los efectos que el uso excesivo de redes sociales y pantallas puede tener sobre el aprendizaje y el comportamiento.

La discusión no parte únicamente de una posible prohibición del celular en las escuelas. El planteamiento del Gobierno de México busca analizar hasta dónde los dispositivos pueden funcionar como herramientas educativas, cuándo su utilización comienza a interferir con la atención y el aprendizaje, y qué responsabilidad corresponde a las familias, las escuelas, los docentes y los propios estudiantes.

El debate va más allá de prohibir el celular

Durante la conferencia matutina, Claudia Sheinbaum sostuvo que es necesario mantener una discusión social amplia sobre el uso de plataformas digitales y redes sociales. La presidenta destacó que las decisiones no deberían construirse únicamente desde el Gobierno, sino considerar la experiencia de maestras y maestros en las aulas, así como la participación de madres y padres de familia.

El objetivo, explicó, es que niñas, niños y adolescentes conozcan los posibles efectos de un uso excesivo de estas herramientas sobre su desarrollo. La discusión también contempla determinar hasta qué punto el teléfono celular puede ser un apoyo dentro de la escuela y cuándo puede convertirse en un factor que dificulte la concentración o la convivencia.

La postura planteada por la Presidencia evita presentar el problema exclusivamente como una cuestión de prohibición. La apuesta es generar conocimiento y criterios de uso, de modo que los estudiantes puedan desarrollar una relación más equilibrada con la tecnología.

Educación prepara estrategias frente a la inmediatez digital

El Secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, identificó varios de los retos que enfrentan actualmente los docentes: mantener la atención del grupo, enseñar frente a una cultura marcada por la inmediatez digital, atender conflictos originados en redes sociales —como el cyberbullying— e incorporar la tecnología con un propósito pedagógico.

Ante este escenario, la Secretaría de Educación Pública plantea fortalecer las habilidades de lectoescritura como una forma de recuperar espacios de concentración y atención frente al uso excesivo de pantallas.

Una de las propuestas señaladas consiste en que cada lunes maestras y maestros trabajen con sus alumnos el ABC de las emociones, particularmente en grupos de tercer año de secundaria y de Educación Media Superior. La intención es abrir espacios para hablar de salud mental, emociones y del impacto que pueden tener las plataformas digitales en la vida cotidiana de los estudiantes.

De la atención profunda a la hiperatención

La pedagoga y doctora en Pedagogía por la UNAM, Yareni Annalie Domínguez Delgado, explicó que las tecnologías han transformado los procesos de aprendizaje. A su juicio, la inmediatez digital ha desplazado parte del foco de atención que anteriormente permitía procesar, cuestionar, contrastar y evaluar información de manera más pausada.

En su lugar, describió el desarrollo de una hiperatención, caracterizada por la respuesta simultánea ante múltiples estímulos.

Desde esta perspectiva, el desafío educativo no consiste necesariamente en competir contra la tecnología, sino en recuperar condiciones que permitan la atención sostenida y la reflexión profunda. Yareni Annalie Domínguez Delgado resumió esta tarea en tres conceptos: resistencia, cuidado y comunidad.

La resistencia implica encontrar estrategias para recuperar la capacidad de atención frente a la inmediatez digital. El cuidado busca formar una ciudadanía crítica capaz de enfrentar los desafíos de la sociedad contemporánea. La comunidad supone convertir el aula en un espacio de apoyo mutuo en el que el cuidado humano tenga mayor peso que la lógica de las métricas y los datos.

Pantallas: herramienta educativa o factor de distracción

Sandra Ortega Rivero, licenciada en Educación Primaria y con cerca de 30 años de servicio, señaló que la incorporación de tecnologías había permitido una participación más activa y una mayor interacción entre estudiantes y profesores. El problema, explicó, aparece cuando ese uso se vuelve excesivo.

Entre los efectos que observa se encuentran afectaciones en el descanso, la concentración, el desempeño escolar, la tolerancia, la comunicación y la convivencia familiar.

La especialista también estableció una distinción importante: las pantallas no son necesariamente incompatibles con el aprendizaje. Pueden ser útiles cuando refuerzan los contenidos escolares, tienen un propósito didáctico definido y cuentan con acompañamiento docente.

La discusión, por tanto, no se reduce a decidir si los estudiantes deben utilizar o no dispositivos electrónicos. El punto central es determinar para qué, cuándo y bajo qué condiciones se utilizan.

Una responsabilidad compartida entre estudiantes, docentes y familias

Sandra Ortega Rivero planteó que el uso equilibrado de la tecnología requiere responsabilidades diferenciadas. Para niñas y niños, esto significa recibir acompañamiento para desarrollar un uso crítico y equilibrado, fortalecer el diálogo y la convivencia y aprender a regular su relación con los dispositivos.

En el caso de las y los docentes, se requiere formación y estrategias que permitan fortalecer el pensamiento crítico frente a la tecnología, además de respaldo institucional para establecer acuerdos dentro de las escuelas.

Las escuelas, por su parte, tendrían que impulsar acuerdos colaborativos entre docentes y familias y desarrollar un trabajo colegiado que considere las necesidades y características de cada comunidad.

Esta perspectiva desplaza parte de la discusión desde el dispositivo hacia el entorno en el que se utiliza. Un teléfono celular puede servir para apoyar una actividad educativa, pero también puede convertirse en una fuente constante de estímulos, distracciones o conflictos cuando no existen criterios claros de utilización.

El impacto cotidiano alcanza al aula y a la familia

El debate adquiere relevancia porque el uso de las tecnologías no se limita al horario escolar. Las observaciones presentadas durante la discusión gubernamental apuntan también a efectos sobre el descanso, la comunicación familiar, la convivencia y la capacidad de concentración.

Para las familias, esto implica que cualquier política escolar sobre celulares o plataformas digitales tendrá que convivir con los hábitos tecnológicos que existen fuera de las aulas. Una regulación dentro de la escuela puede establecer límites, pero el acompañamiento familiar sigue siendo determinante para que niñas, niños y adolescentes desarrollen criterios de uso más equilibrados.

La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado que el debate debe involucrar a madres y padres de familia y a las comunidades escolares, antes de convertir una determinada medida en una decisión general.

La discusión sobre plataformas digitales abre un debate más amplio

El planteamiento sobre el uso de celulares en las escuelas forma parte de una discusión mayor sobre la relación entre infancia, adolescencia y plataformas digitales. En México, el Gobierno ha señalado que el objetivo es continuar analizando los efectos de estas herramientas y construir medidas con participación de distintos sectores.

La discusión también plantea un dilema de fondo: cómo proteger a niñas, niños y adolescentes frente a los posibles efectos de un uso excesivo de las plataformas sin convertir la regulación en una simple política de prohibición.

La respuesta todavía está en construcción. La propuesta anunciada para el siguiente ciclo escolar deberá definir cómo se traducirá este debate en medidas concretas. Mientras tanto, la coincidencia entre las autoridades educativas y las especialistas consultadas apunta hacia un principio común: la tecnología puede formar parte del aprendizaje, pero su utilidad depende del propósito, el acompañamiento y la capacidad de los estudiantes para utilizarla de manera crítica y equilibrada.

Más que una disputa entre escuela y tecnología, el desafío consiste en recuperar la atención, fortalecer el pensamiento crítico y construir acuerdos que permitan aprovechar las herramientas digitales sin dejar que estas definan por sí mismas la manera en que niñas, niños y adolescentes aprenden, se relacionan y conviven.

Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica. 

IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar

Fuente: 

Presidencia de la República, Gobierno de México. Continúa discusión sobre regulación de plataformas digitales y redes sociales para que se conozca el impacto de su uso excesivo: Presidenta, 2026.


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