Por: Julio César
El aumento de sistemas automatizados y el robo de credenciales está llevando a las empresas a reforzar la protección de las identidades digitales como parte de su estrategia de ciberseguridad.
La forma en que las organizaciones protegen su información está cambiando. Si hace algunos años la atención se centraba principalmente en resguardar redes y equipos informáticos, hoy el foco también está puesto en las identidades digitales, es decir, en las credenciales que permiten acceder a sistemas, aplicaciones y datos.
Este cambio responde al crecimiento de la transformación digital y al uso cada vez mayor de herramientas automatizadas, inteligencia artificial y aplicaciones que operan sin intervención directa de una persona.
Ya no sólo las personas tienen una identidad digital
Cuando se habla de identidad digital normalmente se piensa en el nombre de usuario y la contraseña de un empleado. Sin embargo, actualmente ya existen identidades asociadas a programas, aplicaciones, robots de software, agentes de inteligencia artificial y otros sistemas que necesitan autenticarse para intercambiar información o ejecutar tareas.
De acuerdo con el informe Cybersecurity Considerations 2026 de KPMG, este tipo de identidades no humanas ya supera ampliamente al de usuarios tradicionales dentro de muchas organizaciones, con una proporción promedio de 80 a 1.
Esto significa que las empresas deben administrar y proteger tanto el acceso de sus colaboradores como el de miles de procesos automatizados que funcionan de manera permanente.
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El robo de credenciales continúa siendo uno de los principales riesgos
Los especialistas coinciden en que una de las formas más comunes de acceder de manera ilegal a los sistemas consiste en obtener credenciales válidas, como nombres de usuario, contraseñas o llaves digitales.
Según Check Point External Risk Management, el robo de credenciales corporativas creció 160% entre 2024 y 2025, lo que refleja que los ciberdelincuentes cada vez recurren más a este método en lugar de intentar vulnerar directamente la infraestructura tecnológica.
En otras palabras, si un atacante logra obtener una identidad digital legítima, puede ingresar a sistemas y acceder a información sensible sin necesidad de romper las barreras de seguridad tradicionales.
La contraseña por sí sola deja de garantizar la seguridad
Frente a este panorama, los especialistas consideran que verificar la identidad de un usuario únicamente al iniciar sesión ya no es suficiente. La tendencia apunta hacia modelos de confianza continua, en los que el sistema analiza constantemente distintos factores, como el dispositivo utilizado, la ubicación, el comportamiento del usuario o el nivel de riesgo, antes de permitir determinadas acciones.
Así, una persona o una aplicación pueden tener autorización para ingresar a un sistema, pero si durante la sesión se detecta una actividad inusual, el acceso puede limitarse o solicitar una nueva verificación.
Nuevas tecnologías para fortalecer la autenticación
Otro de los cambios relevantes es la incorporación de mecanismos que reduzcan la dependencia de las contraseñas tradicionales. Entre ellos destacan las passkeys, un sistema de autenticación que utiliza características biométricas o dispositivos confiables para verificar la identidad del usuario, disminuyendo el riesgo de phishing y robo de contraseñas.
Al mismo tiempo, el desarrollo de herramientas capaces de generar imágenes, voces y videos falsos mediante inteligencia artificial —conocidos como deepfakes— está impulsando el fortalecimiento de los procesos de verificación de identidad, especialmente en sectores como el financiero, el de salud y el gubernamental.
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La identidad se convierte en un elemento estratégico
Durante el encuentro internacional Identiverse 2026, dedicado a la identidad digital, especialistas señalaron que las organizaciones deberán ampliar sus modelos de gestión para incluir tanto a las personas como a las aplicaciones automatizadas y los sistemas de inteligencia artificial.
Sergio Martínez, Director de Investigación y Desarrollo de IQSEC, señaló que la identidad está dejando de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en un componente crucial de la gestión del riesgo y la resiliencia digital.
A medida que la automatización y la inteligencia artificial continúan expandiéndose, la capacidad para administrar de forma segura todas las identidades digitales será uno de los factores que contribuirán a reducir riesgos y fortalecer la protección de la información.
¿Qué harías si alguien obtuviera acceso a tu correo electrónico o a tus cuentas digitales?
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
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