¿Cartón, plástico o aluminio? La respuesta que nadie esperaba

Alejandro Ponde, New Development Business Director de Tetra Pak
"Tenemos que hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos", resalta Alejandro Ponce, New Development Business Director en Tetra Pak

Por: Julio César

Detrás de cada envase existe una combinación de ciencia, tecnología e innovación que pocas veces es visible para el consumidor.


Cuando una persona abre una lata de verduras, un envase de sopa o un alimento listo para consumir, probablemente piensa en el producto que tiene frente a sí, pero rara vez en el complejo trabajo que hizo posible que ese alimento llegara en buenas condiciones desde una planta de producción hasta su mesa.

La conservación de alimentos ha sido uno de los grandes desafíos de la humanidad. Desde la salazón y el secado utilizados por las civilizaciones antiguas hasta las modernas tecnologías de procesamiento y envasado, el objetivo sigue siendo el mismo: 

  • evitar el deterioro de los alimentos, 
  • mantener su calidad, y 
  • garantizar que sean seguros para el consumo.

Hoy, gran parte de esa tarea recae en la industria del empaque, un sector que constantemente desarrolla nuevas soluciones para responder a necesidades cada vez más complejas.

Un reto que va mucho más allá del envase

Mantener un alimento estable durante semanas o incluso meses implica enfrentar múltiples amenazas. La luz, el oxígeno, la humedad y los microorganismos son algunos de los factores que pueden acelerar la descomposición de los productos.

Por ello, los fabricantes de alimentos y las empresas de empaque trabajan de manera conjunta para desarrollar sistemas que protejan los productos durante toda la cadena de distribución, desde la planta de producción hasta los anaqueles de las tiendas y los hogares.

En entrevista con Gaceta Imperio, Alejandro Ponce, New Development Business Director en Tetra Pak, explica que la conservación moderna de alimentos depende de la combinación entre procesos industriales y materiales especializados.

Uno de los ejemplos más recientes es Tetra Recart, una tecnología que la compañía lanzó en México junto con Terranoble para el envasado de alimentos en conserva. De acuerdo con el directivo, el sistema utiliza un proceso térmico que elimina microorganismos y posteriormente protege el producto mediante una estructura multicapa diseñada para aislarlo de agentes externos.

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Diez años para desarrollar una solución

Aunque para el consumidor un nuevo envase puede parecer una innovación sencilla, detrás de cada lanzamiento suele haber años de investigación y pruebas. 

En el caso de Tetra Recart, el desarrollo tomó más de una década. El desafío consistió en crear un envase capaz de resistir procesos térmicos intensivos sin perder su integridad ni afectar la calidad del alimento. 

La tecnología debía soportar tratamientos similares a los que ocurren dentro de una olla de presión industrial, donde se eliminan los microorganismos que podrían provocar el deterioro del producto. Además, el envase tenía que responder a otras exigencias: 

  • ser eficiente para los fabricantes, 
  • atractivo para los consumidores, 
  • competitivo frente a otras alternativas, y 
  • compatible con los sistemas de distribución existentes.

"Como cualquier tecnología, comenzamos con una versión inicial y fuimos realizando mejoras continuas hasta alcanzar una solución eficiente y competitiva", detalló Alejandro Ponce.

La importancia de cada material

Uno de los principales retos de la industria del empaque es seleccionar los materiales adecuados para cada aplicación. A menudo existe la percepción de que un solo material puede resolver todos los problemas, pero la realidad es más compleja. En muchos casos, las soluciones modernas combinan distintos materiales porque cada uno aporta propiedades específicas. 

  • El cartón proporciona resistencia estructural y proviene de fuentes renovables; 
  • los polímeros ayudan a proteger el contenido de la humedad y el aire; 
  • mientras que materiales como el aluminio actúan como barrera contra la luz.

La suma de estas características permite crear sistemas de protección más eficientes que los que podría ofrecer un solo material por sí mismo. Para los especialistas del sector, el desafío no consiste únicamente en elegir materiales, sino en utilizarlos de la forma más eficiente posible para: 

  • reducir desperdicios, 
  • preservar recursos, y 
  • garantizar el desempeño del envase.

Sustentabilidad sin comprometer la conservación

Otro de los grandes retos actuales es equilibrar la protección de los alimentos con los objetivos ambientales. La industria enfrenta una creciente demanda para: 

  • reducir su impacto ecológico, 
  • utilizar materias primas renovables, y 
  • mejorar las tasas de reciclaje de los envases una vez que terminan su vida útil. 

Sin embargo, los expertos coinciden en que la sustentabilidad debe analizarse de forma integral. Un envase que utiliza menos recursos pero no protege adecuadamente los alimentos puede generar desperdicio alimentario, un problema que también tiene importantes consecuencias ambientales. Por esta razón, las empresas trabajan simultáneamente en varios frentes: 

  • mejorar el desempeño de los envases, 
  • aumentar el uso de materiales renovables, 
  • desarrollar nuevas tecnologías, y 
  • fortalecer las cadenas de reciclaje.

En México, por ejemplo, Tetra Pak colabora con 19 recicladores para recuperar y aprovechar los materiales contenidos en sus envases, aunque reconoce que todavía existen oportunidades para incrementar las tasas de reciclaje y acercarse a los niveles alcanzados en algunos mercados europeos.

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El futuro del empaque

La evolución de la industria apunta hacia soluciones cada vez más eficientes, capaces de conservar alimentos durante más tiempo, reducir pérdidas y utilizar recursos de manera más responsable. 

Lejos de ser un simple contenedor, el envase se ha convertido en una herramienta tecnológica para garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas. 

Cada nuevo desarrollo representa años de investigación, pruebas e inversiones destinadas a resolver un desafío que sigue siendo tan relevante como hace siglos: 

  • lograr que los alimentos lleguen seguros, accesibles y en buenas condiciones a quienes los consumen.

Mientras los consumidores observan únicamente el producto terminado en el anaquel, detrás de cada envase existe una industria que trabaja constantemente para conservar mejor los alimentos y reducir el desperdicio sin comprometer el futuro del planeta.

La pregunta es: ¿estamos valorando suficientemente el papel que juega el empaque en la seguridad alimentaria y la sustentabilidad del mundo moderno?

Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica. 

IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar

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