Por: Julio César
Una pieza arqueológica de más de 2,000 años de antigüedad, decorada con representaciones de granos de cacao, fue restituida voluntariamente por el Institute for Cacao and Chocolate Research al Consulado General de México en Boston.
Una vasija prehispánica elaborada en el territorio que hoy ocupa el estado de Colima regresará al patrimonio cultural de México tras su restitución voluntaria en Boston, Estados Unidos. La pieza, perteneciente a la tradición Comala y fechada entre los periodos Preclásico Terminal y Clásico mesoamericanos, fue entregada al Consulado General de México durante una ceremonia con representantes de instituciones académicas, culturales y diplomáticas de ambos países.
La devolución fue resultado del trabajo conjunto de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, esta última mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con el diálogo establecido entre el consulado mexicano en Boston y el Institute for Cacao and Chocolate Research, dirigido por el investigador mexicano y profesor de Boston University, José López Ganem.
Una vasija vinculada con el cacao
El objeto restituido es una olla de barro modelado, con superficie pulida, engobe rojizo, pigmentación en una segunda tonalidad de rojo y aplicaciones modeladas. Su cuerpo tiene una forma fitomorfa y presenta cuatro granos de cacao representados en relieve; el cuello está formado por paredes rectas divergentes y termina en un borde redondeado.
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El dictamen elaborado por especialistas del INAH determinó que la pieza pertenece a la tradición Comala y fue manufacturada entre 300 a.C. y 600 d.C., por sociedades asentadas en el territorio del actual estado de Colima. El instituto la identifica como un monumento arqueológico mueble que pertenece al patrimonio cultural de la nación mexicana.
La decoración adquiere particular interés por la presencia de cuatro granos de cacao. Su representación muestra el lugar que este fruto ocupaba en el imaginario cultural de las sociedades del antiguo occidente de México hace más de dos milenios.
En Mesoamérica, el cacao no se limitaba al consumo como alimento o bebida. Los granos circularon como bienes de intercambio y estuvieron asociados con ceremonias, alianzas sociales y otras prácticas culturales, de acuerdo con la información difundida por el INAH.
La restitución número 83
Durante la ceremonia, el Consulado General de México en Boston reconoció la participación de José López Ganem, investigador mexicano radicado en Nueva Inglaterra, cuya colaboración contribuyó a concretar la entrega.
“Esta es la vasija número 83 que hemos repatriado”, afirmó José López Ganem. De acuerdo con sus declaraciones, la mayoría de esas piezas han regresado a México, aunque el trabajo también ha incluido colaboraciones con otros países de Centroamérica.
Para Carlos Iriarte Mercado, Cónsul general de México en Boston, la restitución muestra la posibilidad de generar colaboración entre instituciones, comunidades y países mediante la cultura. El funcionario vinculó estas devoluciones con la protección del patrimonio mexicano mediante la cooperación internacional y la diplomacia cultural.
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La ceremonia reunió a representantes de instituciones académicas y culturales, integrantes de la comunidad mexicana y estudiantes visitantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Cooperación para recuperar patrimonio cultural
La entrega se suma a otras restituciones gestionadas desde Boston durante 2026. En agosto, el consulado recibió 1,132 bienes arqueológicos restituidos voluntariamente por un particular, entre ellos fragmentos cerámicos, malacates, fragmentos de figurillas y dientes de tiburón.
Estos casos muestran distintas vías mediante las cuales bienes arqueológicos mexicanos que se encuentran fuera del país pueden regresar a su patrimonio de origen: desde entregas voluntarias y acuerdos con instituciones académicas hasta acciones derivadas de investigaciones o procedimientos de autoridades extranjeras.
En el caso de la vasija de Colima, el valor de la restitución no se limita al regreso físico del objeto. El dictamen arqueológico aporta información sobre su procedencia cultural, temporalidad y características, mientras que la representación del cacao conserva una referencia material a las prácticas y significados que este producto tuvo en las sociedades mesoamericanas.
La pieza será incorporada al patrimonio cultural de México, después de haber permanecido fuera del país, y su restitución amplía el conjunto de bienes arqueológicos recuperados mediante cooperación entre instituciones mexicanas y extranjeras.
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
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