Neurodivergencia en las aulas: docentes detectan más casos, pero persisten brechas de capacitación

TDAH y autismo son los perfiles más identificados por docentes

Por: Julio César

TDAH y autismo son los perfiles más identificados por docentes, mientras la tecnología busca facilitar el aprendizaje personalizado en las aulas.


La identificación de estudiantes neurodivergentes está aumentando en las escuelas mexicanas, pero los docentes no siempre cuentan con el tiempo o la preparación necesarios para adaptar las clases a sus necesidades. Una encuesta de la EdTech mexicana Emmi, realizada entre más de 300 docentes, directivos y coordinadores escolares, muestra que tres de cada cuatro perciben un incremento considerable en la identificación de alumnos neurodivergentes.

Entre los perfiles mencionados con mayor frecuencia aparecen el TDAH y el autismo, identificados por seis de cada diez participantes. El autismo, en particular, fue señalado por casi tres de cada diez encuestados como el perfil que encuentran con mayor frecuencia en sus aulas o escuelas.

El aumento en la identificación no elimina las dificultades para acompañar a estos estudiantes. La mitad de los participantes menciona la falta de capacitación o de tiempo para ofrecer atención personalizada como una de las principales barreras, mientras que más de la mitad no considera alta su preparación para adaptar las clases a alumnos neurodivergentes.

Los resultados describen una situación que va más allá de la neurodivergencia: en un mismo grupo conviven alumnos con distintos ritmos, conocimientos previos y necesidades de apoyo. El profesor debe mantener una dinámica común mientras decide cuándo reforzar un contenido, cuándo ofrecer una actividad más compleja o cuándo intervenir de manera individual.

Una misma clase, distintas rutas de aprendizaje

La personalización educativa ha sido una de las respuestas que distintas empresas de tecnología educativa han desarrollado frente a esta diversidad. Emmi propone combinar una metodología constructivista con tecnología e inteligencia artificial para mantener al grupo dentro de una misma experiencia de clase y diferenciar las actividades que cada alumno realiza posteriormente.

En este esquema, los estudiantes participan en una clase compartida y construyen conocimiento mediante la experiencia. Después, un sistema de IA analiza lo que cada niño comprendió y genera prácticas ajustadas a aquello que necesita reforzar o al nivel de dificultad que puede asumir.

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La diferencia frente a una plataforma que funciona principalmente como repositorio de materiales está en utilizar la información generada durante el aprendizaje para modificar las actividades posteriores. El sistema registra el avance de cada estudiante, propone ejercicios de refuerzo cuando detecta dificultades y plantea nuevos retos cuando el alumno puede avanzar a un ritmo mayor.

La propuesta toma como referencia elementos de modelos como Alpha Schools, que han explorado el uso de inteligencia artificial y aprendizaje basado en dominio para adaptar el ritmo académico. En el caso de Emmi, la empresa propone llevar ese principio a escuelas existentes en México y otros mercados latinoamericanos, sin separar a los estudiantes en rutas educativas independientes.

“Todos los niños comparten la misma clase, pero no todos necesitan el mismo apoyo ni camino para aprender”, afirma Dominic Sando, CEO y cofundador de Emmi. El directivo añade que la neurodivergencia es una expresión de la diversidad dentro del aula, aunque no constituye la única diferencia que debe atender un profesor.

Este modelo evita que la personalización dependa exclusivamente de que el docente diseñe y mantenga manualmente actividades distintas para cada alumno. La información sobre el desempeño sirve para decidir cuándo reforzar un tema, ampliar el nivel de dificultad o intervenir de manera más puntual.

La carga de seguimiento es otro problema para los docentes

La adaptación de las clases no es la única tarea que consume tiempo. Planeación, seguimiento y elaboración de evidencias forman parte de las actividades que los profesores deben realizar fuera de la enseñanza frente al grupo.

Un estudio de satisfacción realizado por Emmi entre sus usuarios durante el ciclo 2025-2026 reporta que nueve de cada diez profesores calificaron sus recursos con 5 de 5, mientras que 95 de cada 100 recomendaron la plataforma.

La empresa calcula que sus herramientas de planeación, seguimiento y reporte permiten recuperar entre tres y cinco horas por semana, tiempo que anteriormente se destinaba a informes, bitácoras de evidencia y adecuaciones manuales.

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Ahmer Dodero, CRO y Cofundador de Emmi, sostiene que el propósito es reducir parte de ese trabajo administrativo para que la información generada durante las clases pueda utilizarse tanto para ajustar las actividades de los alumnos como para elaborar los reportes solicitados por las escuelas y la Secretaría de Educación Pública.

“Un maestro no entra al salón de clases para llenar formatos, sino para enseñar”, explica Ahmer Dodero.

El sistema busca cerrar ese circuito: el desempeño observado en clase alimenta la práctica posterior, los resultados ofrecen información para la intervención docente y esos mismos datos sirven para el seguimiento y los reportes de evaluación.

La personalización educativa llega a un mercado en expansión

La adopción de este tipo de herramientas todavía enfrenta una cuestión de fondo: contar con tecnología no resuelve por sí misma la falta de capacitación docente ni las diferencias entre escuelas. Su utilidad depende de que los datos puedan integrarse al trabajo cotidiano del profesor sin sustituir las decisiones pedagógicas que requieren conocimiento del grupo y de cada estudiante.

En el caso de Emmi, la compañía reporta un crecimiento acelerado de su operación. En menos de un año, sus ingresos recurrentes anuales (ARR) aumentaron más de diez veces hasta alcanzar US$1.2 millones. Actualmente, su sistema opera en más de 200 escuelas y llega a más de 12,000 niños en México.

La experiencia refleja una de las líneas que está tomando la tecnología educativa: utilizar inteligencia artificial no únicamente para entregar contenidos, sino para adaptar la práctica y el seguimiento a partir de lo que cada estudiante demuestra durante el aprendizaje.

El reto para las escuelas sigue siendo más amplio. Identificar diferencias en la forma de aprender es apenas el primer paso; el siguiente consiste en contar con tiempo, formación y herramientas que permitan atenderlas sin romper la dinámica colectiva del aula.

Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica. 

IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar

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