T-MEC enfrenta una revisión marcada por la geopolítica y pone a prueba la integración de Norteamérica

El T-MEC enfrenta una revisión marcada por la geopolítica

Por: Julio César

Especialistas de CETYS Universidad advierten que el tratado atraviesa una etapa de incertidumbre en la que los objetivos políticos de Estados Unidos complican las condiciones para la inversión y plantean distintos escenarios para la región.


El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta una etapa de incertidumbre en la que los factores políticos y geopolíticos han adquirido mayor peso frente a los criterios económicos y jurídicos que tradicionalmente han guiado la relación comercial de Norteamérica.

Esta transformación del entorno ocurre mientras Estados Unidos busca modificar parte de su política comercial para reducir su déficit, atraer empleos manufactureros hacia su territorio y fortalecer sus intereses económicos. Para México, el cambio representa un escenario más complejo de negociación y obliga a replantear qué papel debe desempeñar dentro de la integración regional.

Ese fue uno de los principales planteamientos del webinar “¿Quién define el futuro del T-MEC?”, organizado por CETYS Universidad como parte de la serie T-MEC En Clave, un espacio destinado a analizar los factores que pueden determinar la evolución del acuerdo comercial.

Una revisión que genera incertidumbre para la inversión

Uno de los principales puntos de preocupación es el esquema de revisión que enfrenta actualmente el tratado. Para el Dr. Mario Dipp Núñez, Docente de Posgrado y Director del Campus Mexicali de CETYS Universidad, un escenario de revisión anual resulta poco atractivo para proyectos de inversión que requieren horizontes de planeación más extensos.

La inversión productiva, explicó, necesita condiciones de mayor certidumbre para tomar decisiones de largo plazo. En ese sentido, la posibilidad de que las reglas comerciales sean revisadas constantemente introduce un elemento de riesgo que puede afectar la llegada de nuevos proyectos a la región.

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Mario Dipp Núñez también hizo referencia a la posición de Canadá frente a las exigencias estadounidenses. Citó al primer ministro canadiense, Mark Carney, quien ha descrito el actual distanciamiento con Estados Unidos como una ruptura y no simplemente como una transición.

De acuerdo con el especialista, las exigencias planteadas por Washington han llegado a involucrar aspectos que Canadá considera vinculados con su soberanía, lo que ha dificultado el avance de las conversaciones y deja a México ante un escenario de negociación particularmente complejo.

El déficit estadounidense no se corrige sólo con aranceles

El debate comercial también parte de uno de los objetivos centrales de la administración estadounidense: reducir de manera significativa su déficit comercial.

Sin embargo, el Dr. Alfredo Valadez García, Docente de la Escuela de Administración y Negocios de CETYS Universidad, señaló que este desequilibrio no puede corregirse en el corto plazo sin modificaciones estructurales profundas en la economía estadounidense.

Del mismo modo, el especialista puso sobre la mesa la situación del mercado laboral de Estados Unidos. Según datos presentados durante el webinar, el desempleo no sólo no ha descendido por debajo de 4%, sino que registró un ligero incremento durante 2026.

El comportamiento del sector automotriz mexicano, a su vez, refleja parte de las tensiones generadas por el nuevo entorno comercial. Las exportaciones del sector disminuyeron 9.2% entre junio de 2025 y junio de 2026, mientras que las ventas hacia Estados Unidos registraron una caída de 5.2%.

Aunque la industria automotriz es uno de los sectores que ha resentido los cambios en la política comercial de la región, los datos muestran que la relación productiva entre México y Estados Unidos continúa teniendo un peso importante para ambas economías.

El riesgo de una Norteamérica menos integrada

A decir de Mario Dipp Núñez, el problema no se limita a la relación bilateral entre México y Estados Unidos. La incertidumbre también puede impedir que los tres países aprovechen de manera conjunta sus capacidades productivas.

El académico retomó el concepto de “Fortress America” para describir una visión en la que Estados Unidos busca fortalecer su posición frente al exterior. Sin embargo, consideró que Norteamérica podría alcanzar mayores niveles de autosuficiencia si México, Estados Unidos y Canadá aprovecharan de manera coordinada sus respectivas ventajas.

La lógica de la integración, explicó, parte de que cada país aporte aquello en lo que es más competitivo, en lugar de que una de las partes busque concentrar mayores beneficios a costa de las otras.

Este punto resulta especialmente relevante para México, cuya posición dentro de las cadenas productivas de Norteamérica se ha fortalecido durante las últimas décadas. Una mayor fragmentación del acuerdo podría elevar costos, generar nuevas restricciones y reducir los incentivos para desarrollar proyectos productivos regionales.

Tres escenarios para el futuro del T-MEC

Ante este panorama, Alfredo Valadez García planteó tres posibles caminos para el tratado.

El primero sería un fortalecimiento de la integración regional, con México, Estados Unidos y Canadá avanzando hacia un bloque económico con mayor capacidad productiva y comercial.

El segundo sería un T-MEC más limitado, sujeto a revisiones frecuentes y con menores niveles de certidumbre. El especialista lo describió como un tratado “descafeinado” o “light”, cuya inestabilidad podría obstaculizar decisiones de inversión en México.

El tercer escenario contempla una mayor fragmentación del acuerdo, acompañada por aranceles, normas, restricciones y controles adicionales entre los tres países.

Aunque Alfredo Valadez García considera que el fortalecimiento de la integración regional continúa siendo el escenario con mayores posibilidades, su materialización dependerá también de la capacidad de cada país para fortalecer sus propias condiciones internas.

México necesita aumentar su aportación de valor

En este escenario, la discusión sobre el T-MEC no puede limitarse a las condiciones que Estados Unidos establezca en la mesa de negociación. Para los especialistas de CETYS, México debe trabajar sobre los factores que sí están bajo su control.

Entre ellos señalaron la inversión en educación e infraestructura, así como el fortalecimiento del Estado de Derecho y la generación de inversión nacional.

La meta, planteó Alfredo Valadez García, debería ser pasar de una estrategia basada en la disponibilidad de “mano de obra barata” a una sustentada en una “mano de obra productiva”. Esto implica elevar las capacidades del país para participar en actividades de mayor valor dentro de las cadenas regionales.

La diversificación comercial, por su parte, aparece como otro elemento crucial. México cuenta con una amplia red de tratados comerciales, pero el reto consiste en aprovecharlos para reducir vulnerabilidades y ampliar las oportunidades de exportación e inversión.

La negociación también dependerá del contexto político

El proceso de revisión del T-MEC no ocurrirá en un vacío político. Mario Dipp Núñez advirtió que el escenario podría complicarse conforme se acerquen las elecciones intermedias de Estados Unidos previstas para noviembre, particularmente si el Partido Demócrata obtiene una posición más fuerte en el Congreso frente a la administración de Donald Trump.

Para México, los especialistas identificaron además factores internos que pueden afectar su capacidad de negociación, entre ellos la violencia, las controversias alrededor de la reforma al Poder Judicial y cuestionamientos relacionados con funcionarios de alto perfil.

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La combinación de estos elementos hace que la revisión del tratado sea distinta a otras negociaciones comerciales. El reto ya no consiste únicamente en discutir aranceles, reglas de origen o condiciones de acceso a los mercados, sino en hacerlo dentro de una relación regional atravesada por objetivos políticos y estratégicos.

El desafío: fortalecer lo que México puede controlar

El futuro del T-MEC todavía presenta distintos caminos posibles, pero los especialistas coincidieron en que México no debería limitar su estrategia a esperar el resultado de las negociaciones con Estados Unidos y Canadá.

Fortalecer la educación, la infraestructura, el Estado de Derecho, la inversión nacional y la diversificación comercial permitiría al país mejorar su posición independientemente del escenario que finalmente adopte el tratado.

La discusión planteada por CETYS coloca así el debate en una perspectiva más amplia: la continuidad del T-MEC importa, pero también la capacidad de México para generar valor dentro de la región y aprovechar su red de acuerdos comerciales.

En un entorno donde las decisiones comerciales están cada vez más vinculadas con consideraciones geopolíticas, la estrategia mexicana no sólo tendrá que concentrarse en lo que se negocia fuera del país, sino en aquello que puede construir internamente.

Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica. 

IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar

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