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Por: Julio César
La separación y el reciclaje de pilas usadas avanzan en México, impulsados por una mayor participación ciudadana y más puntos de acopio.
Aunque las pilas ocupan poco espacio y forman parte de la vida cotidiana, su disposición al final de su vida útil representa un desafío para la gestión de residuos. Al mezclarse con la basura doméstica, estos dispositivos requieren procesos más complejos para su manejo y aumenta el riesgo de que algunos de sus componentes lleguen al suelo o a cuerpos de agua si no reciben un tratamiento diferenciado.
Especialistas en gestión ambiental coinciden en que la separación desde el hogar constituye una de las medidas más efectivas para reducir estos riesgos. A diferencia de los residuos convencionales, las pilas alcalinas, recargables, de botón y de litio deben seguir procesos específicos de almacenamiento, transporte y disposición final.
Más de 44 toneladas recuperadas en seis meses
En este contexto, Grupo IMU, mediante su programa IMU Recicla, dio a conocer que durante el primer semestre de 2026 recolectó más de 44 toneladas de pilas usadas, lo que significa un incremento de 27% respecto a las 35.1 toneladas recuperadas en el mismo periodo de 2025.
De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, el aumento equivale a 9.4 toneladas adicionales que fueron canalizadas a procesos de manejo especializado, evitando que terminaran mezcladas con los residuos sólidos urbanos.
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Estas cifras muestran un crecimiento en la participación de la población en programas de acopio y reciclaje de residuos de manejo especial, cuya correcta disposición continúa siendo uno de los retos en materia ambiental.
La separación desde el hogar sigue siendo fundamental
Las pilas contienen materiales que requieren tratamientos específicos una vez que dejan de funcionar. Por ello, organismos y especialistas en manejo de residuos recomiendan almacenarlas por separado y entregarlas únicamente en centros de acopio autorizados.
Cuando estos residuos se depositan junto con la basura doméstica, su recuperación resulta más complicada y disminuyen las posibilidades de que sean incorporados a procesos de reciclaje o disposición controlada.
En este contexto, la existencia de infraestructura permanente para su recepción facilita que la ciudadanía adopte hábitos de separación y reduzca los riesgos asociados con una eliminación inadecuada.
Infraestructura y participación ciudadana
El incremento en la cantidad de pilas recuperadas refleja el rol que desempeñan los sistemas de acopio accesibles en la gestión de residuos.
Contar con puntos de recolección permanentes y cercanos favorece que más personas incorporen prácticas de disposición responsable como parte de sus actividades cotidianas, especialmente en el caso de residuos que, por su tamaño, suelen pasar desapercibidos dentro de los desechos domésticos.
Según Grupo IMU, el programa IMU Recicla busca ofrecer alternativas para que la población pueda entregar este tipo de materiales y facilitar su incorporación a procesos técnicos de manejo.
Un desafío que continúa
Pese al incremento registrado durante el primer semestre del año, la correcta disposición de pilas usadas sigue siendo un desafío para las ciudades, donde millones de estos dispositivos llegan cada año al final de su vida útil.
Fortalecer la cultura de separación, ampliar la cobertura de los centros de acopio y promover campañas de información son algunas de las acciones que especialistas consideran necesarias para incrementar las tasas de recuperación.
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La adecuada gestión de estos residuos no depende únicamente de la infraestructura disponible. De igual manera requiere la participación de los consumidores, quienes cumplen un papel relevante al separar las pilas y depositarlas en los sitios autorizados.
La disposición adecuada contribuye a una mejor gestión de residuos
La recolección de más de 44 toneladas de pilas durante la primera mitad de 2026 muestra avances en la adopción de prácticas de manejo responsable, aunque también evidencia que persiste un amplio margen para incrementar la recuperación de este tipo de residuos.
Separar las pilas usadas de la basura convencional y llevarlas a centros de acopio certificados contribuye a fortalecer los procesos de reciclaje y disposición final, además de reducir los riesgos asociados con un manejo inadecuado.
En este contexto, la disponibilidad de infraestructura accesible y la participación ciudadana continúan siendo elementos cruciales para avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más eficiente y sostenible. Para localizar el punto de acopio más cercano, consulta el mapa de recolectores del programa IMU Recicla.
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar
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