| Ivone Michel Wong Miramontes, Profesora de Asignatura de la Escuela de Ingeniería de CETYS Universidad Campus Mexicali |
Por: Julio César
Los bioplásticos buscan reducir el impacto ambiental del plástico, pero su adopción enfrenta retos de resistencia, degradación y adaptación industrial.
El uso masivo de plástico ha llevado a buscar materiales que reduzcan su impacto ambiental sin sacrificar las propiedades que han convertido a este material en parte habitual de productos de consumo, envases y aplicaciones agrícolas. Entre las alternativas se encuentran los bioplásticos, aunque su desarrollo todavía enfrenta un desafío central: lograr que sean capaces de degradarse con mayor facilidad y, al mismo tiempo, mantener la resistencia y durabilidad necesarias para su uso cotidiano.
En México, una persona consume en promedio 66 kilogramos de plástico al año, de acuerdo con Greenpeace. A escala mundial, menos de 10% del plástico producido se recicla, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estas cifras ayudan a dimensionar el problema detrás de la búsqueda de materiales alternativos.
Los bioplásticos forman parte de ese esfuerzo. Según la Dra. Ivone Michel Wong Miramontes, Profesora de Asignatura de la Escuela de Ingeniería de CETYS Universidad Campus Mexicali, se trata de materiales que pueden incorporar biopolímeros provenientes de fuentes naturales, entre ellos plantas, almidón, pectina y quitosano.
También existen materiales en los que un polímero sintético, como el Polietilén Tereftalato (PET), se combina con un polímero de origen natural. Esto amplía las posibilidades para desarrollar alternativas que aprovechen algunas propiedades de los plásticos convencionales y, al mismo tiempo, incorporen componentes de origen biológico.
El desafío está en equilibrar resistencia y degradación
La principal ventaja que se busca en los bioplásticos es una degradación más rápida que la de los plásticos convencionales, particularmente para reducir su permanencia en el ambiente. Pero esa característica también plantea uno de los principales obstáculos para su desarrollo.
La especialista explica que algunos materiales pueden degradarse demasiado rápido, especialmente cuando se encuentran en ambientes húmedos. En aplicaciones de uso cotidiano, esa característica puede convertirse en una limitación si el producto pierde sus propiedades antes de cumplir con la función para la que fue diseñado.
Los plásticos convencionales, por su parte, todavía presentan ventajas en propiedades mecánicas como resistencia y durabilidad. De ahí que uno de los retos de investigación y desarrollo consista en encontrar un punto de equilibrio: un material que pueda soportar las condiciones de uso requeridas y que, una vez desechado, tenga un comportamiento ambiental menos problemático.
Esta cuestión resulta especialmente relevante en productos desechables y de corta duración. Sustituir un material por otro no implica necesariamente resolver el problema si la nueva alternativa no cumple con las condiciones necesarias durante su utilización.
La transición también requiere cambios en la industria
La incorporación de bioplásticos implica ajustes que van más allá de desarrollar nuevos materiales. Las empresas necesitan adaptar procesos, capacitar personal y avanzar gradualmente en la sustitución de polímeros convencionales.
Una de las posibilidades consiste en desarrollar productos que combinen polímeros sintéticos con biopolímeros. Este tipo de aproximación puede permitir una transición progresiva, en lugar de intentar reemplazar de manera inmediata todos los materiales convencionales.
El origen de algunos de los componentes también implica un reto de aceptación. Materiales obtenidos a partir de cáscaras de cítricos, camarón o aguacate pueden generar dudas entre los consumidores respecto de la calidad o el desempeño de los productos elaborados con ellos.
Para Ivone Michel Wong Miramontes, la concientización será un elemento importante para facilitar la incorporación de estas alternativas. La adopción dependerá tanto de los avances técnicos como de que los consumidores conozcan qué son estos materiales y cuáles son sus posibilidades y limitaciones.
Del empaque al campo: dónde empiezan a aparecer
Los materiales biodegradables ya pueden encontrarse en algunas aplicaciones comerciales, particularmente en productos desechables y de un solo uso. Su presencia también se extiende al sector agrícola, donde determinados recubrimientos elaborados con materiales como almidón y quitosano se han utilizado como alternativas para reducir el empleo de plásticos y de ciertos pesticidas.
Esto muestra que la sustitución no necesariamente ocurre de la misma manera en todos los sectores. Las características que debe cumplir un material dependen de su aplicación, de las condiciones a las que estará expuesto y del tiempo durante el cual debe conservar sus propiedades.
La reutilización representa otra parte de la discusión. Un producto reutilizable puede contribuir a reducir el consumo de materiales cuando efectivamente se utiliza durante un periodo prolongado. Para los artículos que necesariamente son desechables, una alternativa puede ser recurrir a materiales con características que permitan una degradación más rápida después de su utilización.
En ambos casos, el comportamiento del producto depende de la forma en que se integra al ciclo de consumo y desecho. Por eso, sustituir el material es sólo una parte de una estrategia más amplia para disminuir el impacto asociado al plástico.
Investigación apunta a mejorar sus propiedades
Uno de los campos en los que actualmente se concentran esfuerzos es el mejoramiento de las propiedades mecánicas de los bioplásticos. La meta es ampliar las aplicaciones en las que estos materiales pueden utilizarse sin comprometer su desempeño.
La académica señala que distintas instituciones trabajan en estas alternativas y anticipa una mayor presencia de materiales de origen biológico en productos que actualmente dependen de polímeros convencionales. No obstante, considera que su incorporación debe realizarse gradualmente para facilitar la adaptación de la sociedad.
El desarrollo de bioplásticos, por tanto, no supone una sustitución inmediata del plástico tradicional. Se trata de una transición en la que intervienen la investigación de materiales, las capacidades de producción, los costos, las necesidades de cada aplicación y la respuesta de los consumidores.
El desafío consiste en conseguir que las alternativas de origen biológico sean técnicamente funcionales y puedan incorporarse a productos reales sin perder las propiedades que exige cada aplicación. Mientras esa brecha continúa reduciéndose, los bioplásticos avanzan como una de las vías para replantear el uso de materiales en productos de corta duración y otras aplicaciones donde la gestión de los residuos representa un problema ambiental.
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
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