La inteligencia artificial podría impulsar un nuevo ciclo de crecimiento económico, pero el mayor beneficio aún estaría por llegar
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Por: Julio César
Un análisis de Vanguard plantea que el verdadero impacto económico de la inteligencia artificial dependerá de su capacidad para aumentar la productividad y transformar industrias completas, más allá de automatizar tareas. La firma anticipa que los mayores beneficios podrían concentrarse en las empresas que adopten esta tecnología y no necesariamente en quienes la desarrollan.
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una tecnología experimental para convertirse en uno de los principales motores de inversión empresarial. Sin embargo, su verdadero efecto sobre la economía aún está en construcción. Aunque las inversiones en infraestructura, modelos de lenguaje y centros de datos continúan creciendo, especialistas consideran que el cambio más profundo llegará cuando la IA transforme la manera en que trabajan las personas y operan las organizaciones.
Esa es una de las principales conclusiones de un análisis publicado por Vanguard, en el que la firma expresa que la economía mundial podría estar entrando en una etapa comparable a la que provocaron tecnologías como la electricidad o la computadora personal. Desde esa perspectiva, la IA tendría el potencial de modificar de forma estructural el crecimiento económico durante los próximos años.
Como parte de este escenario, Vanguard estima que el producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos podría crecer alrededor de 3% en 2027, una proyección superior a la de buena parte de los pronósticos actuales del mercado. Para la firma, ese desempeño no respondería únicamente a una recuperación económica, sino al inicio de una transformación impulsada por la inteligencia artificial.
La automatización sería apenas la primera etapa
El análisis señala que la inteligencia artificial atraviesa actualmente una fase centrada en la automatización de tareas, donde las herramientas digitales sustituyen actividades que anteriormente realizaban las personas.
No obstante, el mayor impacto económico dependerá de que la tecnología evolucione hacia etapas más avanzadas.
La segunda consistiría en la potenciación del trabajo humano, mediante sistemas capaces de ayudar a los profesionales a tomar mejores decisiones, reducir tiempos de ejecución y elevar su productividad. Posteriormente surgiría una tercera fase, caracterizada por el desarrollo de nuevos productos, servicios e industrias que hoy todavía no existen.
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De acuerdo con Vanguard, será esta evolución la que determine si la inteligencia artificial alcanza la categoría de tecnología de propósito general, como ocurrió en su momento con la electricidad, Internet o la computadora personal.
Lecciones de otras revoluciones tecnológicas
El estudio recuerda que muchas de las aplicaciones que hoy parecen indispensables no fueron imaginadas cuando aparecieron las tecnologías que las hicieron posibles.
Antes de que la electricidad se incorporara masivamente a la economía, pocos anticipaban la llegada de los electrodomésticos, los tranvías eléctricos o las salas de cine modernas. Algo similar ocurrió con la computadora personal, cuyo impacto terminó extendiéndose mucho más allá del sector tecnológico.
En este sentido, Vanguard estima que los temores sobre una sustitución masiva de empleos deben analizarse junto con la posibilidad de que aparezcan ocupaciones completamente nuevas.
La firma argumenta que las grandes innovaciones tecnológicas suelen eliminar determinadas funciones, pero también crean actividades económicas que anteriormente no existían y elevan la productividad de los trabajadores.
Como ejemplo, menciona la transformación experimentada por profesiones como la contabilidad tras la incorporación del software especializado, donde la digitalización incrementó significativamente la capacidad de trabajo sin eliminar la necesidad de profesionales.
Además, puntualiza que un aumento sustancial de la productividad podría compensar otros desafíos estructurales que enfrentan diversas economías, entre ellos el envejecimiento poblacional, la disminución de la natalidad y la reducción de los flujos migratorios.
La inversión continúa, pero los resultados tomarán tiempo
Aunque el entusiasmo por la inteligencia artificial se mantiene elevado, Vanguard advierte que el proceso de transformación económica no ocurrirá de forma inmediata.
La firma compara el momento actual con el periodo de expansión de Internet durante la década de 1990, cuando primero fue necesario desarrollar infraestructura antes de observar mejoras significativas en la productividad.
Según el análisis, la etapa de fuertes inversiones todavía podría prolongarse entre uno y dos años más. Durante ese periodo, las grandes empresas tecnológicas continuarán destinando recursos al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial, mientras un número creciente de organizaciones incorpora estas herramientas a sus procesos.
Sin embargo, Vanguard sostiene que los mercados financieros ya descuentan buena parte de ese potencial.
Las valuaciones de varias compañías tecnológicas, especialmente en Estados Unidos, reflejan expectativas elevadas sobre el crecimiento futuro derivado de la inteligencia artificial. Aunque el incremento en las utilidades podría sostener esas valoraciones en el corto plazo, la firma advierte que el comportamiento de largo plazo dependerá de cómo se distribuya realmente el valor creado por la nueva tecnología.
Los usuarios podrían capturar más valor que los desarrolladores
Uno de los planteamientos centrales del análisis consiste en que las empresas que construyen una tecnología transformadora no siempre son las que obtienen los mayores beneficios económicos en el largo plazo.
La historia ofrece varios ejemplos. La electricidad impulsó enormes ganancias para industrias manufactureras capaces de operar de manera continua, mientras que el automóvil favoreció el crecimiento del comercio minorista y el desarrollo urbano, además del propio sector automotriz.
Vanguard valora que la inteligencia artificial podría seguir un patrón similar.
Durante la etapa inicial, los principales beneficiarios han sido las compañías dedicadas al desarrollo de modelos de IA, fabricantes de semiconductores y proveedores de infraestructura tecnológica. Sin embargo, conforme la tecnología se integre en múltiples actividades económicas, los beneficios podrían desplazarse hacia las empresas que la utilicen para transformar sus procesos.
Salud, servicios financieros y consultoría aparecen entre los sectores con mayor potencial
El análisis identifica diversos sectores que podrían aprovechar la inteligencia artificial para mejorar su productividad.
En los servicios de salud, la tecnología podría automatizar procesos administrativos y apoyar diagnósticos médicos con mayor precisión.
Dentro del sector financiero, la IA tendría capacidad para ampliar la personalización de productos y asesoría, al mismo tiempo que reduce costos operativos.
Las empresas dedicadas a servicios profesionales y consultoría también podrían fortalecer el trabajo de sus especialistas mediante herramientas capaces de procesar grandes volúmenes de información y generar análisis más rápidos.
En todos estos casos, el beneficio dependerá de la integración de la inteligencia artificial como complemento del trabajo humano y no únicamente como mecanismo de automatización.
Las señales que podrían confirmar el cambio
Aunque Vanguard reconoce que todavía no es posible asegurar el alcance definitivo de la inteligencia artificial sobre la economía, detecta algunos indicadores que ayudarían a confirmar esa transformación.
Entre ellos se encuentran la incorporación al mercado laboral de nuevas generaciones con competencias avanzadas en IA, el crecimiento de empresas emergentes fuera del sector tecnológico y la aparición de descubrimientos científicos relevantes impulsados por sistemas de inteligencia artificial, particularmente en áreas como la medicina.
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La consolidación de estas tendencias sugeriría que la tecnología comienza a extender sus efectos sobre la economía en una escala comparable a la observada durante otras revoluciones tecnológicas.
Un cambio de enfoque para los inversionistas
Desde la perspectiva de Vanguard, el reto para los inversionistas radica en distinguir entre las empresas que actualmente desarrollan la inteligencia artificial y aquellas que, en el futuro, obtendrán mayores ventajas gracias a su adopción.
El análisis expone que los mercados podrían estar valorando correctamente el potencial económico de la IA, pero no necesariamente identificando dónde se concentrará el mayor valor durante el ciclo completo de esta transformación.
En consecuencia, la firma considera que sectores tradicionales con valuaciones más moderadas, mercados desarrollados fuera de Estados Unidos y activos de renta fija de alta calidad podrían ofrecer oportunidades atractivas conforme la inteligencia artificial avance hacia una etapa donde su uso cotidiano cobre más relevancia que la infraestructura que hoy sostiene su desarrollo.
A medida que la tecnología madure y amplíe su presencia en la economía, el protagonismo podría desplazarse desde quienes construyen las herramientas hacia quienes logren incorporarlas con éxito para elevar su productividad, desarrollar nuevos modelos de negocio y crear servicios que hoy todavía no forman parte del panorama económico.
Editor-in-Chief: Julio César. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
IG: @imjucesar // LinkedIn: @imjucesar
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